25.6.11

POEMA XX + I
"Entonces preguntó ¿siempre? y él respondió, siempre, fue el momento,
ése momento es la vida, por eso la vida eterna dura tan poco."
 
 
Voy a escribir por ti, pero no voy a escribir los versos más tristes esta noche, ni decir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan, azules, los astros, a lo lejos. Escribiré en cambio, que la noche estuvo congelada y hablaré del cómo vi suspendidos los relojes dentro de una bocanada de humo, música y neblina.

Escribiré, sobre manzanas rojas arenosas, sobre servilletas dobladas requeridas en cantidades industriales, sobre cafés expresos y sobre cómo nos hemos mimetizado bajo ése mismo concepto: expreso.

Voy a escribir los versos más felices esta noche, aunque por hoy, sean los últimos versos que te escribo.

23.5.11

"venimos en bolsa y nos vamos en cajón".


Sofía, intenta concentrarse y demostrarle a su organismo, que a pesar de no sentir respirar más, aún lo hace; mientras tanto, la gente entre risas se lava fácilmente las manos, en búsqueda de sus viajes de relajo, días en el club, cenas ostentosas cargadas de conversaciones sobre autos y caballos de carrera, vinos tintos y quesos, cuyos extensos nombres omitiremos.

Sofia siente envejecer prematuramente, siente morir cada día; se ve perseguida por el recuerdo de sus abuelos muertos en compañía de una desintegrada familia a la cual creía la mejor de todas, estúpidamente.

A su alrededor la misma mierda nocturna, la misma angustia, los mismos panes en waflera, el mismo café cargado, las mismas escaleras que subir y bajar, la misma habitación de paredes blancas que nadie vuelve a pintar, el mismo piso que nadie encera ni pule, la ventana empañada con cielo violáceo, la misma tenue luz amarillo vetusto, la misma falta de respiración de todas las noches, las mismas películas, la misma vecina que toca el piano, el mismo llanto solitario que le amarga y engrosa los párpados, el ladrón que nunca llega; el abandono de ella misma y el abandono de los demás.

12.10.10


El otoño.
El olivar.

11.10.10

Proyectame nuda,
el umbral de la puerta
la luz me alumbra
la piel que cual seda


brillante refleja
la luz proyectada,
ahora imagina
que luego me abrazas.

Y beso tu cuello
dibujo en tu espalda
mi nombre, tu nombre.
mis manos heladas,


recorren tus curvas,
sintiendo tus vellos
llegando a erizarse
al ras de mis dedos.



Y luego un perfume
me entibia los huesos
yo se que el perfume
es de tu cabellos.


El inolvidable
y eterno aroma,
lo llevo en la mente,
y ahora en mi alcoba.


Te veo ahi nuda,
te veo de espaldas,
sonriendo a un espejo,
callada, callada.

E intento mirarte,
recorro tu espalda,
regresas me besas,
me miras y hablas.

Proyectame nuda;
el umbral de la puerta,
el sol que me alumbra,
mi sombra, proyecta.



Alonso Quijano
Lima - 11/10/10

13.1.10

FRAGMENTO DE  "CARMINA BURANA"

Cuando estamos en la taberna,
no nos interesa donde sentarnos,
sino el apresurarnos al juego
que siempre nos hace sudar.

Lo que sucede en la taberna
es que el dinero se gasta;
más vale que preguntes antes,
si yo te lo digo, entonces escucha.

Algún juego, alguna bebida,
algo que disfruten unos y otros
de aquellos que se quedan a jugar.

Algunos están desnudos,
otros están vestidos,
y otros cubiertos con sacos,
ninguno teme a la muerte,
y echan suertes en honor a Baco.

Una vez, por el tabernero
los hombres libres beben ansiosamente;
dos veces, beben por los cautivos;
luego, tres veces por la vida;
cuatro, por todos los cristianos;
cinco veces, por los mártires;
seis, por los hermanos enfermos;
siete, por los soldados en guerra.

Ocho veces, por los hermanos errantes;
nueve, por los monjes disgregados;
diez veces, por los navegantes;
once, por los desavenidos;
doce veces, por los penitentes;
trece veces, por los viajeros;
tanto por el Papa como por el rey
todos beben sin límite.

La señora bebe, el señor bebe,
el soldado bebe, el clérigo bebe,
el hombre bebe, la mujer bebe,
el esclavo bebe, la esclava bebe,
el hombre activo bebe, el indolente bebe,
el hombre blanco bebe, el negro bebe,
el perseverante bebe, el vago bebe,
el ignorante bebe, el sabio bebe.

El hombre pobre bebe y el invalido bebe,
el desterrado bebe, y el desconocido bebe,
el muchacho bebe, el anciano bebe,
el presidente bebe, el decano bebe,
la hermana bebe, el hermano bebe,
el viejo bebe, la madre bebe,
esta bebe, aquel bebe,
centenares beben, miles beben.

Seiscientas monedas son muy pocas
para que alcancen, cuando desenfrenados
e incesantes, todos están bebiendo.

Déjenlos beber cuanto quieran,
la gente los inoportuna tanto
a pesar de ser tan pobres.

Dejen que se confundan los inoportunos
y en justicia no figuren entre los probos.

6.1.10

Voy a escribirte un poema, dos puntos.

Hablará de ti, siendo observada mediante un lente binocular.
Voy a escribirte un poema, sin dos puntos ni comas
Será verborreico, de color dulce y de aroma pegajoso.
Voy a escribirte un poema, mientras espero.

Que el gato salte,
Que un borracho pase,
Que una perla se atasque,
Que las hojas retrasen la noche.

Voy a escribirte un poema dos puntos,
Y será siempre 3:40 cuando termine.

23.11.09



La imagino como Martha Argerich.

Me enteré mediante una técnica milenaria instaurada por los habitantes locales de nuestro servicio de inteligencia nacional, que mañana vendrá Doris Lis.

Llamó a casa hace unos días, anunciando su llegada haciendo uso de su ralentizada y deteriorada voz; pregunté quién era ésa mujer, por lo cual, recibí un interrogatorio correspondiente a el uso indebido de anexos telefónicos. Luego me enteré que Doris Lis fue una gran artista plástica y pianista; sí, y la mejor parte del relato (que fue contado por mi tía Edda con un movimiento de manos rectilíneo uniformemente variado) fue saber, que era una mujer muy inteligente que a pesar de su avanzada edad se negaba rotundamente a oxidar su alma y manos, dando clases de piano eventualmente.

Doris Lis, es un ser especialmente familiar, espacialmente octogenaria, representante elegida como la magnánima flor de lirio y mi tía.